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Mediación Familiar

La ruptura de una pareja en desacuerdo puede ser un proceso excesivamente costoso tanto económica como emocionalmente. Se trata de una experiencia traumática. Todavía más si hay hijos de por medio.

La mediación familiar intenta paliar los efectos negativos de una ruptura. Su objetivo es reconducir la comunicación para lograr acuerdos y establecer un convenio regulador consensuado.

¿Qué es la mediación?

John M. Hayner (que fue presidente fundador de la Academia de Mediadores de Familia de EE UU y asesor consultivo en varios tribunales de ese país), definió la mediación como "un proceso en virtud del cual un tercero, el mediador, ayuda a los partícipes en una situación conflictiva a su resolución, que se expresa en un acuerdo consistente, mutuamente aceptable por las partes y estructurada de manera que permita, de ser necesario, la continuidad de las relaciones entre las personas involucradas en el conflicto."

Es por ello que la mediación es tan adecuada para la resolución de los conflictos de separación y divorcio. Se trata de que la pareja negocie sus conflictos y encuentre una solución que satisfaga a todos los partícipes de la disputa, incluidos los hijos.

El mediador es el director de las negociaciones. Suele ser un psicólogo o un abogado con conocimientos en derecho de familia, relaciones personales y técnicas de negociación. El mediador evita generalmente dar asesoramiento, ya que su actitud debe ser en todo momento neutral. Para ellos se puede acudir a un abogado que ofrezca asesoramiento legal.

Mediación emocional El sitio que ocupa el mediador es el de tercero excluido emocionalmente del conflicto. Se asemeja a la posición de un terapeuta de pareja.

Se trata de que pueda mirar, desde un sitio más objetivo, la realidad del conflicto. Es fundamental que el mediador tenga conocimientos de técnicas psicológicas que le permitan tener esa posición neutral. Más que de un negociador legal, se trata de un negociador emocional.

Los miembros de la pareja ponen en juego, en el proceso de ruptura, todas sus emociones (agresividad, frustraciones...). Ellas son las que llevan a distorsionar la realidad y a convertir el proceso de ruptura en un escenario donde obtener recompensas emocionales. El mediador trabaja, esencialmente, con esta cuestión.

Fases de la mediación

En líneas generales, según señalan los estudios sobre mediación familiar, podemos distinguir cinco etapas en el proceso de mediación:

  1. Identificación del problema: identificación que debe ser por parte de los dos miembros de la pareja. Cuando esto no ocurre, es tiempo de las demandas legales.
  2. Elección de la mediación para resolver el conflicto: supone optar por "separarse por las buenas". La mediación tiene ventajas, respeta mejor la privacidad, elude el enfrentamiento, y es más barata y rápida.
  3. Definición del problema: se trata de una recopilación de datos de las dos partes que ayuden a tener una visión conjunta del problema.
  4. Negociación propiamente dicha: en ella, el negociador debe poner en acción todos sus conocimientos legales y psicológicos.
  5. Redacción del acuerdo: es el mediador quien lo redacta.

Todos los especialistas en divorcio y todos los últimos estudios sobre el tema, señalan la mediación como la fórmula más idónea en los procesos de separación. Con el incremento de las rupturas matrimoniales, se augura una importancia creciente de los servicios de mediación en el mundo.

COP

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